Cerezos en marzo (XI)

Osaka – Salimos a buscar el Castillo de Osaka. Sentí una frustración que, creo, nadie entendería: el castillo me parecía chueco, tan inclinado que me costaba encontrar un buen ángulo. Al final, lo logré con uno que otro truco.

Un par de horas después, fuimos a comer con uno de los chefs más emblemáticos de Japón: Kirby. Y después de algunos cantos de cumpleaños, puedo decir que es un mejor cocinero que Pikachu (lo que no es difícil, claro está). Me sigue impresionando cómo todo está diseñado para que lo desees y, lo más importante, lo puedas tener.

Después, salimos a caminar un rato al laberinto de tiendas y restaurantes que puede ser Osaka. Terminamos en los famosísimos pasteles de queso de Osaka y, para mí, fueron una terrible decepción. La textura es interesante al ser tan esponjosa, pero el sabor es puro huevo.

Terminamos el día viendo las luces de Osaka desde nuestra ventana y comiendo una sopita. Al siguiente día, partiríamos a Tokio una vez más.

Tokio – Esta vez llegamos a Tokio para algo distinto: conocer los parques del ratón. Llegamos a la zona a eso de las 3 de la tarde, así que el metro y los pasillos estaban vacíos (a esa hora, la gente está en los parques). Vi el letrero «Tokyo Disneyland» y lo supe, estaba en casa.

En el hotel, sucedió un percance. El check-in estaba tardando mucho. Notaba que la mujer que nos atendía hablaba con varias personas. Al volver, me dijo que esperara un minuto porque el gerente tenía que hablar conmigo. Ella me explicó que el servicio de maletas había roto una de las maletas que enviamos. Me explicó qué debíamos hacer para reclamar, sin dejarse de disculparse y sin dejar de ofrecerme su ayuda en cualquier momento.

Más allá de un obvio malestar por el daño, me pareció impresionante el interés en ayudar. Aquello me pareció la combinación entre el honor de Japón y la magia de Disney.

Llegamos al cuarto y mi corazón explotó. Desde nuestra ventana veíamos el castillo. Sí, de verdad, estaba en casa.

Disneyland está lejos del centro de Tokio pero cerca de la bahía y eso sólo significa una cosa: Hay un Centro Pokémon muy cerca. Así que antes de sumergirnos en el ecosistema Disney, tomamos el metro para llegar al Pokémon Center Tokyo Bay. 10/22 hasta el momento.

Regresamos a la zona del ratón, exploramos tiendas, buscamos algo de cenar y fuimos a dormir. A la mañana siguiente debíamos enfrentar los verdaderos mares de personas de Japón.

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