Llevó varias semanas sin poder escribir. Mis manos reclaman su aire, se equivocan una y otra vez. Mi imaginación y mi memoria son un caos. He encerrado a muchos monstruos en estos días. Pero aquí estoy una vez más.

Trabajo con mis palabras y mis ideas de lunes a viernes, y tras quejas y descontentos de carceleros y clientes, termino sintiendo a mis letras sucias. Ajenas. Sin embargo, poco a poco, quiero dejar eso atrás.

Y comienzo volviendo a esta caja de felicidad.

Deja un comentario