Él en su caja es feliz

Él es un monstruo que vive arriba de la cama

  • Cerezos en marzo (III)

    Cerezos en marzo (III)

    Tokio, otra ciudad monstruo (cont.) – Desperté tras mi primera noche en Japón y me sentí un gigante. Noté que la cama era pequeña, que el baño era pequeño, que todo era pequeño, pues.…

  • Cerezos en marzo (II)

    Cerezos en marzo (II)

    Tokio, otra ciudad monstruo (cont.) – Tras asimilar que estaba en Japón, regresé a la tienda para recuperar mi bolsa con peluches y a mi amiga. Nuestra siguiente parada fue el Shibuya Sky. Mi…

  • Cerezos en marzo (I)

    Cerezos en marzo (I)

    Prólogo – Soñaba con Japón desde que era un niño que veía a 5 amigas buscar un cristal de plata. Era el sueño más grande. De esos que te alientan y una y otra…

  • La Nada

    La Nada

    Navego en un mar de Soledad, tan asfixiante que parece, sin lugar a dudas, la Nada. Es un animal conocido, pero al que no termino de domar. Pese a todos mis intentos. Desde que…

  • Los que fui estos cuatro años

    Perdí las palabras durante poco más de cuatro años. Temo, incluso, haber olvidado cómo tejer oraciones para dar vida a miedos y descubrimientos. Pero, al mismo tiempo, apuesto por la memoria de mis dedos.…

  • Soledad en al sofá

    Despierto. Aún no abro los ojos. Siento el peso del mundo sobre todo mi cuerpo. ¿Qué hora es? Imagino que es muy temprano. Pero al abrir los ojos, la luz me desengaña: son casi…

  • Tu nombre

    Había una extraña calma cuando escribía tu nombre, como si llegara a casa y dejara atrás la lluvia. Aunque al comienzo, no era así. Escribía tu nombre nervioso. ¿Contestarías? Éramos dos extraños nada más.…

  • No se lo dije a nadie

    Ayer me sentí más solo que nunca. Tras dejar que se llevaran mi sangre, me quedé esperando a que me volvieran a llamar para meterme a la resonancia magnética. Estaba aterrado y no se…

  • A través del espejo (II)

    Cuando estoy triste, intento no moverme. Soy una presa que apela a la invisibilidad, no a correr, pues no soy una persona veloz. Pero esta vez, cuando llegó la tristeza, comencé a moverme. No…