Hiroshima – Salimos muy temprano hacia Hiroshima (es un viaje corto desde Osaka si tomas el tren bala). Esta ciudad me recordó lo terrible que puede ser la humanidad, pero también que la belleza vuelve a florecer: la cúpula a donde llegó el odio está rodeada ahora de parques y paz (al menos eso cantan los pájaros).
Para llegar a este monumento desde la estación, tomamos una especie de tren ligero, en el cual, no lográbamos entender cómo pagar. Curiosamente una señora, sin saber inglés, se propuso explicarnos. Y entre señales y gestos, lo logramos. Me pareció un poema tanta amabilidad en un lugar donde quisieron que ya no existiera.
En el parque del monumento, tomamos un barquito rumbo a Miyajima.
Miyajima – Fuimos a pasar un par de horas tranquilos. Simplemente se trato de caminar y comer. Y, por supuesto, buscar la emblemática foto de un torri en el agua.

Sentí un poco de calor, tanto que pude andar un ratillo sin suéter e incluso comer un helado. Después de comer todo lo que decía tener sabor a cerezo, tomamos el barquito para regresar a Hiroshima.
Hiroshima – De camino a la estación de tren que nos regresaría a Osaka, casualmente, había un Centro Pokémon. Así que tuvimos que parar. 9/22 hasta el momento.
Tomamos el tren para volver a Osaka.
Osaka – El día acabó con una cena del Familiy Mart y una ducha en el sento del hotel. Sentí el verdadero terror cuando alguien tomó mi toalla por error.
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