Tokio, otra ciudad monstruo (cont.) – Tras asimilar que estaba en Japón, regresé a la tienda para recuperar mi bolsa con peluches y a mi amiga.
Nuestra siguiente parada fue el Shibuya Sky. Mi deseo era simple: Dimensionar la inmensidad de Tokio. Realmente es inmensa. Me dieron ganas de caminarla toda, de conocerla toda, de devorarla toda. Comencé a ver pistas de que en este viaje yo me hincharía de felicidad y mi cartera adelgazaría: Aquí están enamorados de muchísimos personajes, así que están en todos lados.
Volvimos al hotel. Queríamos una ducha rápida para quitarnos 15 horas de vuelo. El cansancio era grande, es cierto, pero el hambre lo era aún más, así que, como en cualquier buen viaje, elegí hamburguesas para comenzar. Sólo que esta vez de wagyu. Son las hamburguesas más ricas que he probado. Aunque no sé si fue por el sabor o la emoción
Tip de nube viajera: Recomiendo ir a Shogun Burger.
Después de comer, comenzamos nuestra primer caminata en Shibuya. Como si se tratara de un embrujo, cada 5 pasos nos topábamos con una tienda hecha para mí (y para otros millones, pero especialmente para mí). Incluso en el metro, donde la salida bien puede ser la entrada a una tienda. Y tras un par de tiendas, entendí que su concepto de exclusividad acabaría conmigo. Esa idea de que hay cosas que solo puedes encontrar allí, en ese punto exacto, por única ocasión.
Tip de nube viajera: Baja alguna tarjeta de transporte público en tu celular. Yo elegí la Suica porque tiene un pingüino. La usé en metros, camiones y máquinas expendedoras sin problema. Con iPhone no tendrás ningún contratiempo, con Android, no todo será fácil.
Acabamos en Shinjuku, viendo a Godzilla queriendo comerse todo Tokio, como yo. Curiosamente, en Japón, Wicked se estrenaba ese mes, así que allí estaban Elphaba y Glinda. Y aquello me pareció un poema. Todo aquí eran estímulos. Todo aquí eran buenas coincidencias. Todo aquí era felicidad.

Regresamos al hotel. Una vez más estábamos agotados. Pero teníamos que cenar, así que buscamos uno de los lugares más famosos de Japón: 7-Eleven. Y allí conocí dos maravillas: unos fideos un una salsa dulce y un poco de mayonesa (epílogo: regresé muchísimas veces por ellos) y los sándwiches de jamón y pepino (epílogo: siempre andaba cargando uno por si me daba hambre en cualquier momento).
Tip de nube viajera: La comida del 7-Eleven tiene muy buena calidad y muy buenos precios.
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