Los que fui estos cuatro años

Perdí las palabras durante poco más de cuatro años. Temo, incluso, haber olvidado cómo tejer oraciones para dar vida a miedos y descubrimientos. Pero, al mismo tiempo, apuesto por la memoria de mis dedos. Así que, una vez más, estoy aquí.

Aunque soy otro. He sido otros. ¿Pero quienes?

Estos son los que más retumban en mi cabeza. Sin un orden temporal o de peso. Sólo siguiendo el orden de aparición en la memoria.

Fui el que cumplió su sueño más grande: conocer Japón. Fue mucho más impresionante de lo que siempre imaginé. Tan exquisito que nueve meses después, sigue evocando el sol en un mal día.

Fui el que acompañó a mamá en los primeros pasos de su lucha contra el cáncer. Entendí la fugacidad de la vida escuchando la música nocturna de los hospitales.

Fui el que perdió a una amiga para siempre. Desde entonces, el mundo me parece más salvaje.

Fui el que escapó de un maravilloso trabajo que un día se volvió terrible y asfixiante. Y llegó a un mundo totalmente ajeno (que hoy ya no lo es).

Fui el que calmó la adicción al plástico mal pintado de Washington. Aunque llegaron otras, no tan fuertes, sin duda.

Fui el que vio a su gata ojos color de mar partir al paraíso de los gatos.

Fui el que volvió a Madrid a pisar las hojas del otoño. Y después viajó a Monterrey, Seattle, Colorado, Nueva York, Orlando, Las Vegas, Los Ángeles, Las Vegas (otra vez), Vancouver, Nueva York (otra vez), Anaheim, Panamá, Las Vegas (una vez más), Los Ángeles (otra vez), Nueva York (una vez más) y Orlando (otra vez).

Fui el que vio a Adele en vivo, muy, muy cerquita.

Fui el que abrazó la llegada de dos gatos a mis días (uno lejos, otra cerca).

Fui el que cumplió fantasías de su piel y sus latidos. Aunque tuve que calmarlos

Foi quem começou a aprender português.

Fui el que logro dejar la paroxetina una vez más. Aterrado, pero lo logré.

Debí ser muchos otros, pero esos son los que recuerdo hoy.

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