Hablar sobre soledad es difícil, pues parece que, de algún modo, invalido a quienes me rodean. ¿Cómo es posible sentirme solo en un mundo tan lleno?

Cuando me siento solo, aparecen grandes muros invisibles frente a mí, tan grandes que parecen infinitos. Sé que la gente está allí, la veo, pero, de algún modo, no logro llegar a ella. Imagino que podría gritar fuerte, sin embargo, nadie me escucharía: una voz inservible. Y guardo silencio.
Y, de pronto, todo es oscuridad y nadie me ve. Allí donde estoy comienza una película que imita mis movimientos y mis ideas. Nadie me ve, pero allí estoy.
Doy pequeños golpes a los muros invisibles con la esperanza de agrietarlos. Sólo pido un poco de aire, quizá otra voz. Uso toda mi fuerza, pero no sirve. ¿Es que sólo se rompen desde fuera?
No hay aire. Me asfixio, pero sobrevivo.
Y aquí, encerrado, pasan los días. Y me guardo mi día.
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