Hay que cuidar a los niños, incluso a aquellos que hoy sólo viven en nuestra alacena interior (bajo la escalera, claro está), sobre todo, para preservar el asombro, la magia y los sueños. Otras fuerzas que debería mover al mundo. William Joyce, escritor estadounidense, creó una serie basada en aquellos personajes que protegen a los niños de la Tierra para conservar sus corazones felices, sus almas valientes y sus mejillas sonrojadas. La idea me hace sentir seguro: un equipo formado por el Hombre de la Luna, Santa Claus, el Hada de los Dientes, el Hombre de Arena, el Conejo de Pascua y otros héroes conocidos como Los Guardianes.
La historia comienza con The Man in the Moon (El Hombre de la Luna), que relata e ilustra las aventuras de MiM (Man in the Moon), el primer guardián, quien cuida los sueños de los niños ayudado por polillas gigantes, criaturas lunares, otros guardianes y los secretos que los niños les cuentan a los globos.
Imagino (y espero) que cada persona tiene a sus propios guardianes: sus hermanos, Harry Potter, los Reyes Magos, hasta una canción quizá.
Mientras haya guardianes del asombro, la magia y los sueños, podemos estar tranquilos.

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