En un breve relato, Philomena es una historia triste que narra la aventura de una mujer irlandesa buscando a su hijo, quien 50 años atrás le fue arrebatado con un montón de marañas y telarañas de las monjas que cuidaban de ella por la vergüenza de un embarazo antes de tiempo: fuera del matrimonio. Las mentiras, los nudos y los giros dramáticos pueden nublar el juicio y hacer enojar; la sala del cine estaba llena de personas molestas, reclamando y sentenciando. ¡Tremendas monjas! Sin embargo, confieso, me quedo con las lecciones de Philomena, la queridísima protagonista del relato, pues, sobre todo, el enojo no debe regir la vida de nadie, ya que contamina, destruye y amarga.
Pensé en aquellos instantes –grandes o pequeños– que tanto me molestan y más que huir de ellos, ando intentando verlos con otra mirada: entender, reír, perdonar, conocer y todo lo que valga hacer para que las molestias no tomen el timón este día. Ni mañana.
Hay que conocer a Philomena.

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