Era el sueño más hermoso del mundo. Sentía a la vida en sus venas. Había colores, sus favoritos. Lo que siempre deseó estaba allí. Parecía que todo era su creación. Un abrazo imaginario llenó su universo. Todo se volvió cálido. Y constante.
Despertó antes de tiempo, pues sabía que no merecía esa belleza. Pero al abrir los ojos allí estaba alguien. Acercándose lentamente. Destruyendo todo. Creando todo. Era un beso por la mañana. Un faro para que el latido supiera a dónde volver. Era cálido y constante.
Cerró los ojos y volvió al sueño antes de tiempo. Sabía que no merecía tanta belleza.
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