Tras andar en monociclo sobre una cuerda floja, el payaso pinta una nariz roja sobre la muerte y escapa en su bicicleta a medias. Este equilibrista sueña con una calaca alegre: la paz. Ríe en una celebración de sombreros y fuego. No hay más batallas en su corazón agotado. Esperaba esta victoria. Llueven flores sobre su vieja sonrisa.
El payaso ha fallecido.
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