Los árboles crecen en los parques cuando el vagabundo baila con ellos. Él espera la calma del viento. Viste los trajes del polvo y murmura canciones perdidas. El vagabundo mira las hojas de los árboles, encuentra los ojos del tiempo. Devora esa mirada. Se vuelve anciano, se vuelve niño. La lluvia y el otoño borran el polvo, desvisten; llevan hojas al sueño, ciegan.
El vagabundo, guardabosques del parque, baila con los árboles en invierno. Los pájaros sólo ven a un hombre hablando solo, muriendo en el frío.
Deja un comentario